Hoy es un día importante para mi porque vamos a abrir la página web al público www.juliadelacruzpni.es. Me siento súper ilusionada y a la vez nerviosa por la acogida que va a tener, pues es un proyecto que llevo tiempo mimando, cuidando cada detalle, cada punto, para intentar que sea cercano, accesible y práctico a todos.
No es fácil explicar en qué consiste la PNIe, psiconeuroinmunología clínica y endocrina, ya que abarca muchos conceptos de vida en tres siglas, hábitos de vida saludables que nos hacen estar bien con nosotros mismos, en equilibrio.
Por ejemplo, uno de ellos, para mí el más importante, es dormir bien. Todavía recuerdo esos meses con mi bebé recién nacido que se despertaba cada dos o tres horas para comer, alerta por si lloraba y no le oía, sin dormir apenas, pero no recuerdo la misma sensación con hambre o sed. El dormir bien, profundo, es una necesidad biológica, no es un lujo, nos ocupa un tercio de nuestra vida.
Hemos normalizado despertarnos varias veces en la noche, sobre las 3 – 4 am, damos muchas vueltas en la cama y al final nos levantamos nerviosos, agobiados, de no coger el sueño de nuevo. Ese mismo día no vamos a rendir igual que si hubiéramos descansado, se tomarán decisiones un poco impulsivas y no buenas en cuanto a la alimentación, por ejemplo, más dulce o procesados, que nos ayuden a paliar rápido esa falta de energía que tenemos.
Igual que tenemos en cuenta hábitos sanos en la comida, hablaré otro día de ello, también debemos tener hábitos sanos para alcanzar un sueño reparador (el cuerpo aprovecha esas horas de inactividad para depurar, regenerar o reparar estructuras dañadas, entre otras funciones).
Os escribo algunas recomendaciones, por si las podéis ir incorporando, poco a poco, en vuestra vida, si no todas ir cogiendo alguna que sea compatible o encaje en horarios.
Cenar pronto, sobre las 20.00-20.30, le damos al cuerpo tiempo de hacer la digestión antes de acostarnos.
En la cena, podemos incluir hidratos de carbono complejos, arroz, patata, calabaza que ayudan a nivel cerebral la absorción del triptófano. Nos sentimos mejor porque el cerebro está generando serotonina, neurotransmisor relacionado con la seguridad, calidad del sueño, presencia, felicidad. Otros alimentos ricos en triptófano son el kiwi, pistacho, pescado azul, cacao puro o chocolate de más del 85 por ciento (2 onzas) te inducen a la relajación, a ir preparando el camino hacia un sueño profundo.
Reducir el consumo de pantalla una horas antes para ir bajando revoluciones.
Encender una lámpara de sal o una lámpara que tenga colores cálidos (rojo,naranja) para que el cerebro vaya percibiendo a través del ojo que el día se acaba.
Utilizar aceites esenciales como lavanda o salvia o azahar por sus propiedades relajantes en la habitación, varias pulverizaciones sobre la almohada o utilizar un humidificador o unas gotas en el interior de la muñeca, en el plexo del brazo, detrás de la oreja y encima del esternón.
Respiraciones profundas para activar el nervio vago que nos lleve al viaje de un sueño profundo y reparador.
El sueño es solo uno de los muchos pilares que influyen en nuestra salud y bienestar. En los próximos artículos profundizaremos en otros aspectos fundamentales como la alimentación, el estrés, el ejercicio físico, la salud intestinal o el equilibrio hormonal, siempre desde un enfoque práctico y basado en la Psiconeuroinmunología Clínica y Nutrición Funcional. Mi objetivo es acompañarte para que, con pequeños cambios sostenidos en el tiempo, puedas mejorar tu calidad de vida de forma consciente y duradera. Te invito a seguir leyendo y descubrir cómo cada hábito cuenta cuando se trata de cuidar de tu salud.
Sabemos muy bien cómo preparar a un bebé para que tenga un sueño placentero con un baño caliente, un masaje relajante, un pañal limpio y haber comido para tener el estómago lleno. Todo el pack en un ambiente relajado, sin casi ruidos, con poca luz y con mucho amor. Si sabemos hacerlo, sólo nos falta aplicarlo en nosotros mismos.
Gracias por dedicarme este tiempo y espero que te sea útil si lo aplicas.